Guía completa

Caminos y escapes no se llevan bien

Alrededor de Lleida muchos coches y furgonetas entran a diario en caminos de tierra hacia fincas, almacenes o naves. Las piedras sueltas y los baches castigan una pieza que va colgada a pocos centímetros del suelo. Lo que más vemos por ese uso son soportes de goma arrancados, abolladuras en el silenciador y tubos que han acabado rozando con el chasis hasta romperse.

Las piezas que antes avisan

El flexible. Va junto al motor y absorbe sus movimientos. Cuando la malla interior se rompe, suena como un soplido o un zumbido al acelerar.

Las uniones. Donde se juntan dos tramos se acumula humedad y la corrosión empieza por ahí.

El silenciador trasero. Es el que más condensación acumula en trayectos cortos, porque el escape no llega a secarse del todo.

Polvo, calor y gomas

En verano el calor reseca las gomas que sujetan el escape y el polvo de los caminos acelera su desgaste. Una goma que cede hace que todo el tubo se descuelgue unos centímetros, y ese poco basta para que empiece a golpear. Cambiarla a tiempo suele evitar reparaciones mayores.

Siempre dentro de la norma

Cualquier pieza que montamos es apta para tu vehículo. No hacemos escapes libres ni eliminamos catalizador o filtro de partículas: además de ser ilegal, el coche no pasaría la inspección.