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El código es una pista, no el veredicto

Un código como «mezcla pobre» puede venir de un caudalímetro sucio, de una toma de aire falsa, de un inyector o de una bomba que no da presión. Cambiar la pieza que nombra el código sin comprobar nada es la forma más rápida de gastar dinero y seguir con el testigo encendido. Por eso, después de leer, medimos.

Lo que más vemos en Lleida

Aquí trabaja mucho vehículo que pasa el día entre la ciudad y las fincas. Furgonetas diésel que hacen reparto por Cappont o la Bordeta y, por la tarde, salen por la N-240 o la C-13 con peso. Esa mezcla de trayecto corto y carga castiga la recirculación de gases, el filtro de partículas y los sensores de presión, y muchas de las consultas empiezan con un aviso de anticontaminación.

El clima también deja su huella. En pleno verano, con el coche horas al sol, aparecen fallos eléctricos que en invierno no dan la cara: conectores que se dilatan, sensores de temperatura que leen raro. En las mañanas de boira, en cambio, son la batería y los calentadores los que se quejan.

Antes de traerlo

Si puedes, apunta cuándo se encendió la luz y qué estabas haciendo. Una foto del cuadro con el testigo encendido también ayuda. Con eso, la diagnosis suele ser más corta y más certera.

Si no sabes si puedes moverlo, llama al 641 161 771 y te orientamos por teléfono.