Guía completa

Por qué una rueda desequilibrada solo se nota a cierta velocidad

Ninguna rueda, por bien fabricada que esté, tiene el peso repartido de forma perfectamente uniforme. Esa pequeña diferencia, insignificante a baja velocidad, genera una fuerza que crece con el cuadrado de las revoluciones y que a partir de cierta velocidad se convierte en una vibración perceptible, típicamente entre 80 y 120 km/h. Es el motivo por el que el síntoma aparece en carretera y no al circular por ciudad.

Cómo se corrige

La máquina de equilibrado computerizada mide el desbalance de cada rueda montada en su eje y calcula con precisión dónde y cuánto peso hay que añadir para compensarlo. Ese peso se coloca con contrapesos adhesivos por dentro de la llanta, cuando el diseño lo permite, o de presión en el borde exterior en llantas que no admiten los adhesivos. Es un proceso de minutos por rueda, rápido comparado con la mayoría de trabajos de taller.

Cuándo hay que equilibrar sí o sí

Tras montar un neumático nuevo el equilibrado es obligatorio, porque el propio neumático introduce su propio desbalance que se suma al de la llanta. También conviene revisarlo tras un golpe fuerte contra un bordillo o un bache profundo, que puede deformar ligeramente la llanta o el propio neumático por dentro sin que se vea a simple vista.

El matiz en vehículos de carga variable

En furgonetas que alternan reparto vacío y trayectos con carga completa, el reparto de peso sobre el eje trasero no es constante, y eso influye en cómo se percibe una vibración de origen menor. Un desbalance pequeño que apenas se nota en vacío puede hacerse más evidente cargado, o al revés, según cómo trabaje la suspensión en cada situación. No cambia el procedimiento de equilibrado, pero sí es un motivo más para no achacar toda vibración a la carga sin comprobar antes el estado de las ruedas.

Si la vibración no desaparece tras equilibrar

Cuando el equilibrado está bien hecho y la vibración persiste, el problema suele estar en otro sitio: una geometría descompensada, un neumático con deformación interna que no se corrige con contrapesos, o un rodamiento de rueda con holgura. Un buen diagnóstico distingue estas tres causas antes de repetir un equilibrado que no va a resolver nada.