Guía completa
La autovía te lo dice
Por la A-2 o la A-22 a velocidad de crucero, un coche con amortiguadores cansados flota: se mueve con las juntas del asfalto y obliga a corregir el volante. Es una sensación que el conductor se acostumbra a no notar, porque llega poco a poco.
Peso, calor y polvo
En la zona, muchas furgonetas cargan fruta, herramientas o material casi a diario. El amortiguador trasero trabaja con más peso del habitual y se calienta más, sobre todo en verano. Y en los caminos, el polvo daña los retenes y acelera las fugas. Por eso aquí conviene revisarlos con más frecuencia que en un coche de uso urbano.
Lo que no hacemos
No cambiamos un solo amortiguador de un eje. Tampoco te proponemos cambiarlos si aún amortiguan bien: si están en buen estado, te lo decimos y lo anotamos para la próxima visita.