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Reparto por el centro: el peor escenario para la EGR

Una buena parte de los diésel que entran con fallo de EGR son furgonetas y turismos que se mueven casi siempre dentro de Lleida: reparto por el centro, vueltas por Cappont o La Bordeta, muchas paradas y poco rato con el motor a temperatura. En esas condiciones la combustión deja más hollín y el gas recirculado lo va pegando en la válvula como si fuera barniz.

No siempre es la válvula

Un código de caudal de EGR puede salir por un tubo de vacío roto, por el caudalímetro o por un enfriador obstruido. Por eso no cambiamos nada sin antes ver cómo se mueve la válvula y qué lee el resto de sensores.

El enfriador y la admisión, también

Muchos motores llevan un pequeño intercambiador que enfría el gas antes de devolverlo al motor. Si se tapona, la EGR sufre igual. Y si la válvula llevaba tiempo fallando, el colector de admisión suele estar estrechado por la carbonilla.

Lo que no hacemos

Placas ciegas, desconexiones o reprogramaciones para anular la EGR quedan fuera. El coche dejaría de cumplir la normativa de emisiones con la que se homologó y puede tener problemas en la ITV. Lo nuestro es limpiar o sustituir.