Guía completa

Por qué se acumula carbonilla en un motor moderno

Todos los motores generan residuos de combustión que, con el tiempo, se depositan en el colector de admisión, en las válvulas, en el EGR y en el turbo. La cantidad depende mucho del uso: un motor que hace autovía a diario y alcanza temperatura de forma sostenida quema mejor esos residuos que uno que hace trayectos cortos y repetidos sin llegar nunca a temperatura óptima. El reparto urbano, con arranques constantes y paradas cada pocos minutos, es precisamente el perfil de uso donde más carbonilla se acumula.

Cómo funciona el tratamiento

El equipo TerraClean se conecta directamente a la admisión y dosifica un producto de forma controlada mientras el motor está en marcha, durante 30 a 45 minutos. El producto va disolviendo los depósitos de forma progresiva, que se queman y se expulsan por el escape. Antes de empezar tomamos datos en vivo —caudal de aire, presión de turbo, temperaturas— para tener una referencia real con la que comparar el resultado al terminar, no una promesa sin medir.

Qué se limpia en el mismo proceso

  • Colector de admisión y válvulas, donde se acumula la mayor parte de la carbonilla visible.
  • Válvula EGR, que recircula gases de escape y se ensucia con facilidad.
  • Turbo, en su zona de admisión, donde la carbonilla puede afectar a la geometría variable en motores que la llevan.
  • Filtro de partículas (DPF) en diésel, con un producto adicional específico en el mismo proceso.

Qué mejora se puede esperar

La cifra que manejamos como referencia habitual es una mejora de consumo entre el 5 y el 10%, aunque depende mucho de cuánta carbonilla hubiera acumulada de partida. No es una promesa de coche nuevo: es una limpieza que devuelve al motor parte del rendimiento que había perdido de forma gradual, tan gradual que muchos conductores no lo notan hasta que lo comparan con el estado tras el tratamiento.

El momento en que más compensa

Tiene más sentido en motores por encima de 100.000 km, en vehículos de uso predominantemente urbano con trayectos cortos, o cuando se nota una pérdida de potencia progresiva sin que haya ningún código de avería que la justifique. Combinarla con un cambio de aceite y filtros recién hecho es lo habitual, porque el aceite envejecido no ayuda a mantener limpio lo que se acaba de limpiar.