Guía completa

El líquido que menos se mira y más caro sale si se olvida

El refrigerante es de esos consumibles que se cambian una vez al comprar el coche y luego desaparecen de la lista de tareas durante años. El problema es que pierde propiedades con el tiempo: baja su capacidad anticorrosiva y, cuando ya está muy degradado, puede dañar piezas caras como el radiador, la bomba de agua o el intercambiador de aceite.

Un tipo distinto por fabricante

No todos los anticongelantes son iguales por dentro, aunque el color se parezca:

  • G12, G12+, G12++, G13 (rosa o morado): grupo VAG — Volkswagen, Audi, Seat, Skoda, Cupra.
  • OAT azul: Toyota, Mazda y algunos Honda.
  • HOAT amarillo: Ford y otros vehículos de origen americano.
  • OAT verde: Hyundai y Kia.
  • Glycol específico PSA: modelos modernos de Peugeot, Citroën y Stellantis.

Mezclar tipos distintos no es un detalle menor: la reacción química entre ellos hace que precipiten partículas que acaban obstruyendo el radiador. Por eso, si el coche es de segunda mano y no está claro cuál lleva, la opción más segura es un purgado completo con el tipo correcto confirmado por VIN, no fiarse solo del color.

Cómo confirmamos el tipo correcto

Primero miramos el manual del vehículo, que suele especificarlo con exactitud. Si no está a mano, la etiqueta del depósito de expansión lo indica en muchos modelos. El color puede orientar, pero no es definitivo porque varía entre fabricantes y con el tiempo. Cuando queda alguna duda, verificamos la especificación oficial con el número de bastidor.

Cambio simple frente a purgado completo

El cambio simple vacía el depósito y el radiador y rellena con líquido nuevo; queda un resto del anterior mezclado, en torno a un 30%, suficiente si se repite cada 4-5 años. El purgado completo también vacía el bloque motor: es más laborioso, pero es la opción a elegir si nunca se ha hecho antes, si se cambia de tipo de refrigerante o si el sistema muestra signos de contaminación.

Cuándo el síntoma apunta a algo más serio

Una temperatura elevada en el cuadro puede ser simplemente nivel bajo o un termostato atascado. Pero si el depósito baja sin que aparezca ninguna mancha bajo el coche, o si el líquido sale turbio o marrón, conviene diagnosticar antes de rellenar y seguir circulando: en el peor de los casos, se trata de una junta de culata que sin reparación puede terminar dañando el motor en pocos miles de kilómetros.